Alternativas para el Desarrollo
El cultivo del cártamo bajo sistema de labranza de conservación en Las Huastecas
Por Juan Valadez Gutiérrez, Eduardo Aguirre Álvarez, Julio César García Rodríguez y Joel Avila Valdez*
Feb 29, 2012, 00:00

El cultivo de cártamo ha sido por más de 40 años una de las pocas opciones de siembra que prosperan bajo condiciones de humedad residual en la región de Las Huastecas (oriente de San Luis Potosí, norte de Veracruz y sur de Tamaulipas), durante el ciclo otoño-invierno. La experiencia de ocho años de investigación en dicha región establece que para condiciones de temporal, las siembras de cártamo bajo el sistema de labranza de conservación, reportan mayores beneficios económicos y de conservación del suelo. Lo anterior debido a que el mínimo movimiento del suelo previo a la siembra, evita pérdidas importantes de humedad, esenciales para la producción del cultivo.

Condición de temporal

Actualmente, bajo las condiciones ambientales que prevalecen en Las Huastecas, es más recomendable que las labores de preparación del terreno se realicen mediante un esquema de labranza de conservación, utilizando implementos que no inviertan el perfil del suelo como el arado de cinceles y el multiarado (Figura 1), lo que permite una preparación más profunda del suelo (hasta 40 cm). Estos implementos rompen el piso de arado para favorecer una mayor captura de agua de lluvia y promover una máxima conservación de la humedad, al dejar los residuos de cosecha sobre la superficie. El resto de las labores de preparación del suelo deben de realizarse de la misma manera.

Figura 1. Multiarado, implemento que no invierte el suelo y deja los residusos sobre la superficie.

Esta práctica además, favorece el mejoramiento del suelo en el mediano y largo plazo, con la ventaja de que permite preparar más cantidad de terreno, aproximadamente 30%, en el mismo periodo de tiempo, que con el arado de discos o rejas. Otra ventaja importante del multiarado es que en suelos delgados, al no voltear por completo el perfil, los estratos no desarrollados o con problemas de sales de las partes profundas del suelo se mantienen en el mismo lugar.

Una práctica que debe ser generalizada en la región, es dejar los residuos de la cosecha previa, triturando y esparciendo los mismos, con el fin de incrementar la materia orgánica del suelo en el mediano y largo plazo.

También resulta prioritario subrayar la conveniencia de que cuando el cártamo se siembre después de un cultivo de primavera-verano, en las labores de preparación del terreno correspondientes a dicho cultivo, se incluya el uso del multiarado, puesto que los rendimientos del cártamo se incrementan respecto a otras modalidades de preparación del suelo tales como el arado convencional de discos, la labranza mínima con rastra de discos e incluso la cero labranza.

Es importante advertir que bajo la labranza mínima y la cero labranza, el cártamo produce menor rendimiento en los primeros años. No obstante, dicha merma se compensa en la rentabilidad cuando se siembra bajo los principales sistemas de rotación que se practican en la región: soya, sorgo o maíz en primavera-verano y cártamo en otoño-invierno. Lo anterior como producto del bajo costo de estos sistemas de labranza.

a. Rotación cártamo después de soya, sorgo, maíz u otro cultivo de primavera-verano

La siembra de cártamo después de cosechar los cultivos de verano es la más común en la región, normalmente se realiza empleando algunas de las labores propias de la agricultura de conservación, siendo recomendable emplear sembradoras de cero labranza (Figura 2) o tradicionales modificadas, para realizar la siembra abriendo el suelo lo menos posible y evitar la pérdida de humedad residual y dificultades con los residuos de cosecha. Previo a la siembra es recomendable realizar un manejo de los esquilmos del cultivo anterior. En la cosecha de soya, se sugiere utilizar trilladoras que cuenten con picadora y esparcidor de residuos.

Figura 2. Sembradora de cero labranza.

En el caso de maíz o sorgo, las trilladoras no pueden triturar y esparcir los residuos; por lo que es necesario utilizar una “chapoleadora” o picadora acondicionada para esparcirlos (Figura 3); de preferencia dejar el total de residuos, ya que favorecerán el mejoramiento del suelo en el mediano y largo plazo, conservación de la humedad residual del suelo, así como la captura y conservación de la humedad aportada por las lluvias durante el periodo de desarrollo del cultivo. En el caso de sorgo es necesario realizar el control del rebrote o soca del mismo.

Figura 3. Picadora de rastrojo utilizada en sorgo, ideal para la incorporación de residuos de cosecha en labranza de conservación.

Condición de riego

El incremento en el precio de la tonelada del grano de cártamo, registrado a partir del ciclo de otoño-invierno 2008-2009, la política de estímulos a la siembra de esta oleaginosa y la buena respuesta que presenta el cártamo para su producción bajo condiciones de riego, representan factores que motivan el incremento de la superficie sembrada bajo esta modalidad. De esta forma, las recomendaciones técnicas generadas son las siguientes.

a. Cártamo en terreno descansado

De la misma manera que para las condiciones de temporal, se pueden utilizar la labranza tradicional o de conservación; considerando de vital importancia realizar la nivelación del terreno antes de realizar el surcado, puesto que esta práctica permitirá una distribución uniforme del agua de riego. Para terrenos de alta pendiente se recomienda adicionalmente, realizar el surcado en contorno siguiendo las curvas de nivel del terreno, de tal manera que la pendiente no sea mayor del 1%.

b. Rotación de cártamo después de soya, maíz u otro cultivo de primavera-verano

Después de cosechar la soya, si las condiciones del terreno son de compactación por paso de trilladoras e infestación de malezas, utilizar la labranza mínima, la cual consiste en uno o dos pasos de rastra, posteriormente nivelar el terreno y construir los surcos a una separación de 80 cm. Si las condiciones son de terreno limpio y sin compactación, realizar la reconstrucción de los bordos para facilitar la aplicación del riego de presiembra.

Después de cosechar maíz o sorgo y si la producción fue abundante, en igual proporción serán los residuos, por lo que será necesario primero triturar y esparcir los mismos y después realizar la labranza mínima como se indica en el párrafo anterior. Si la producción fue muy pobre, entonces pudiera no ser necesario realizar el chapoleo.

Para distribuir uniformemente el agua de riego en parcelas con alta pendiente, se debe surcar en contorno, de tal manera que los surcos desciendan menos de 1 m por cada 100 m de longitud (1%).

*Extracto de la Guía para producir cártamo en Las Huastecas. INIFAP, Diciembre de 2011.



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